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Caminando por Arganzuela – La peatonalización del distrito

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Una de las consecuencias que tuvo el confinamiento fue la reflexión colectiva sobre el espacio urbano y nuestra relación con este. Se empezó a valorar más que nunca la importancia de una ciudad que facilite la movilidad y el bienestar de la ciudadanía. Barrios y calles por donde transitan vehículos pero donde viven personas que no son tenidas en cuenta. Una ciudad que en demasiadas ocasiones ha sido diseñada para los coches. Fue entonces cuando, aprovechando esta ola, el Ayuntamiento de Madrid empezó peatonalizar diferentes calles de los distritos de la ciudad.

 

Concretamente, en Arganzuela, la peatonalización se localiza en la calle Alonso Carbonell, entre esta vía y la calle Miguel Arredondo; y esta última entre Alonso Carbonell y la calle Embajadores.  En total, unos 185 m2 que, según la información del Ayuntamiento, permiten crear una superficie íntegra para el peatón de 2.326 m2, ubicada además junto al mercado municipal de Guillermo de Osma. Leído de carrerilla, es indiscutible que el plan parece muy atractivo y que consiste en una apuesta decidida por dotar del espacio que se merece al vecindario de Arganzuela. Nada más lejos de la realidad.

 

Acercarnos por la zona mencionada permite hacernos una idea esclarecedora sobre el compromiso auténtico con la peatonalización del distrito por parte del Ayuntamiento. Se trata de un entorno que no invita al paseo ni al esparcimiento, al ser una calle interior que rodea el mercado municipal Guillermo de Osma, que por su propia actividad supone un punto de carga y descarga de mercancías, sin contar tampoco con alguna zona verde o recreativa. Las opciones en el distrito eran y son múltiples. Sin ir más lejos, el Grupo Municipal Socialista del Distrito ya ha trabajado iniciativas al respecto en anteriores mandatos y en el pleno del pasado mes de febrero de 2021 (puedes verlo aquí)  ya denunció la situación que se pone de manifiesto en este artículo.

 

Apostar por el espacio público requiere un compromiso serio que se materialice en acciones igualmente decididas y coherentes y no en puro marketing que sirva para añadir metros a la estadísticas. Nadie pide que Arganzuela pase de la noche a la mañana a ser un espacio sin coches (tampoco sería lo óptimo) o liberar de vehículos las principales arterias del distrito sin realizar un plan riguroso y calibrando el impacto. Pero sí trabajar por una ciudad más habitable para el ciudadano, siendo conscientes de que es un reto que se puede conseguir con políticas serias y como decía el poeta, haciendo camino al andar.