El 21 de marzo de 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra la Ley de Pases del Apartheid que se practicaba en Sharpeville, Sudáfrica. En conmemoración de esos hechos, en 1966 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó ese día como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial con el objetivo de impulsar la eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en el mundo.
Hace 56 años de esta proclamación. Sin embargo vemos en muchas partes del mundo la propagación de movimientos extremistas y racistas de diversa índole, basados en ideologías que pretenden promover programas nacionalistas y de derechas, así como la superioridad racial, y destacando que esas prácticas alimentan el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. España no es una excepción.
La Constitución española deja claro en su artículo 14 que todos somos iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación por razón de “sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, sin embargo la discriminación racial sigue estando presente en nuestro país. Según el informe publicado por el Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (CEDRE) en 2020, vemos un incremento del racismo en todos los ámbitos, especialmente, en el acceso a la vivienda (un 31%), educación (20%) y en el trato de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (19%).
Según una de las conclusiones principales de este estudio, existe una percepción negativa en la población mayoritaria española hacía ciertos grupos como la población gitana, magrebí, y afrodescendiente. Los motivos principales por los que estas personas explican las conductas discriminatorias sufridas son los rasgos físicos y el color de piel, y en menor medida, los elementos culturales, y las creencias y prácticas religiosas. Todo ello se produce en un contexto en que están aflorando los discursos de odio racistas centrados en grupos concretos, lo que se potencia desde las redes sociales mediante la extensión de las fake news.
Y sabemos por la historia que todas las catástrofes y crisis sean humanitarias, sanitarias, bélicas o medioambientales afectan en mayor medida a aquellas personas que viven en una situación de vulnerabilidad y/o discriminación. En este caso la crisis desatada por el Covid-19 y ahora por la guerra de Ucrania no es la excepción. Tenemos que cuidar especialmente a las personas más vulnerables, como la población gitana, y las personas refugiadas y migrantes que llegan a nuestro país buscando una vida mejor. Desde la Agrupación del PSOE Arganzuela hacemos una llamada a seguir empatizando con las personas más vulnerables y a ser solidarios siempre, pero con más razón en tiempos de crisis. Recordemos que todas las personas somos iguales en dignidad y derechos.
